Entusiasmo.

Después del arrebato audiovisual que significó Think in English y Sombras de San Cristobal, llegó cierta calma que duró los últimos meses de 2008 y poco más de la mitad de 2009, año que fue mucho más complicado que el anterior, pues la grabación de eventos sociales -fuente del mayor de nuestros ingresos en esos días- brillo por su ausencia, creemos que debido a las notables mejoras en las cámaras de video de los teléfonos celulares, pero también debido a la recesión de aquellos días. era importante hacer algo para generar ingresos para mantener el hogar a flote y para poder seguir adelante con nuestros proyectos. El presupuesto para producir cualquier cosa era exiguo,  así que no podíamos dejarnos llevar por el entusiasmo.
Con esto, no queremos decir que el entusiasmo por si mismo sea algo malo, al contrario. nuestra ... empresa surgió de puro entusiasmo juvenil, y como primer motor, el entusiasmo basta para arrancar cualquier empresa, pero mantenerse y salir adelante es fruto de la dedicación, el aprendizaje y el trabajo duro.
Fue una chispa de entusiasmo la que nos impulsó a realizar nuestro primer corto para un concurso organizado por la cadena de cines que presume de ser una ciudad junto con una revista especializada en el cine. En aquella justa, quedamos en la terna finalista, y con ello el entusiasmo se acrecentó, producimos otros cortos que también tuvieron cierta corrida comercial, así que de puro entusiasmo ya teníamos cierto camino recorrido, así que, al encontrar la convocatoria de otro concurso de cortos era motivo suficiente para lanzarse de nuevo a la producción; era 2009, no teníamos trabajo, ni dinero, pero si un nuevo motivo para improvisar en la realización.
Nos encontramos con una nueva convocatoria. Concurso organizado por cierta empresa de telefonía celular, invitaba a los interesados a enviar un corto en video donde se contara un día en la vida de algún personaje en 3 minutos. Nos juntamos a deliberar, decidimos adaptar una anécdota del camarada Porfirio para adaptarla al guión que necesitábamos, y, en un caso de extraña madurez audiovisual, dejamos de lado la idea de hacer uso de cualquier efecto visual a menos que la historia lo necesitara.
Azalia García compuso la música para este corto. Al igual que en "Si te vas, déjame una lana" cuando le presentamos el proyecto no había imágen algun, así que compuso un par de temas y varios tonos de mensaje de texto sobre la base de las ideas que teniamos para este proyecto.
Teníamos el guión, Ferio aceptó interpretar su propia historia, pero nos faltaba la chica -siempre nos faltaron las chicas, pero esa es historia aparte- preguntamos a amigas y conocidas buscando a aquella que quisiera compartir pantalla con Ferio, pero no tuvimos suerte. Alguien dijo: "¿y si regresamos a la escuela de Filosofía y Letras de la UNAM y buscamos ayuda, de nuevo, entre los estudiantes?"
Era buena idea. No tuvimos que regresar a CU, pues con los contactos que ya habíamos hecho, generamos una red de amigos virtuales, de formación actoral, con quienes podíamos ponernos en contacto. Así conocimos a Jo.


Invitamos a Jocelyn Chacón a charlar acerca de nuestro proyecto, aceptó. Nos sorprendió que llegara sola, después de todo, éramos unos de extraños prometiendo terminar un corto para un concurso donde no había premio monetario. Ella aceptó de nuevo, seguramente por el entusiasmo de ser parte de un cortometraje. Antes de que cambiara de opinión pusimos manos a la obra. Grabamos durante varios días, según las agendas de Jo y Ferio lo permitieran. Jocelyn estaba en la escuela y Ferio trabajaba durante la semana. Conseguimos que coincidieran una tarde para tener imagen de ellos juntos, y fue suficiente. Todo lo demás se grabó a lapsos y dispersos. Increíblemente, lo más difícil fue encontrar un tráfico como el que la historia cuenta. Terminamos la edición de tres minutos y nombramos a nuestra historia Para ganarte un poco.
Llegamos a la terna semifinal de aquel concurso. El ganador fue un corto muy ingenioso que hablaba de los días en que los teléfonos celulares te permitirían viajar en el tiempo. Nunca vimos ese corto realizado en cine como las bases prometían, pero estábamos contentos con lo que habíamos podido hacer con nuestra historia. De alguna forma, producir este corto sin dinero, en el tiempo que teníamos libre, con ayuda de amigos e instituciones, fue un mucho volver al principio, lugar en donde todo es incierto, no hay garantías, y tienes, entre tú y la concreción de tu proyecto, mil factores en contra, incluido tu propio entusiasmo. Regresábamos a ese punto, pero ya no contábamos solo con nuestra energía y ganas de contar historias, algo sabíamos ya, pudimos quitarnos de la cabeza todas esas ideas de producción que solo complicarían la entrega de nuestro corto terminado, y, sin embargo, nos permitimos jugar con el tiempo, con el espacio y tener un corto con alma.
Después del concurso, editamos la historia para que se contará de manera más fluida, la versión imperdonable de Para ganarte un poco.




Que lo disfruten...






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