La realidad frente a la cámara

Fantasía Después de "Beso chiquito" quedó en nosotros cierto ánimo por contar historias adolescentes que enriqueceríamos con situaciones absurdas. Con eso en mente, nos lanzamos a desarrollar una historia con un personaje que llamamos "el agua mala". Dicha historia cuenta los momentos en que una muchacha, apenas regresando a casa -de la escuela quizá- se encuentra con la noticia de que no hay nadie y es deber suyo lavar los trastos sucios antes del regreso de la madre. Así, la joven se arma de valor, y comienza con la tarea cuando el agua, repentinamente, se termina, y extraños sonidos surgen de la tubería. Para este corto, volvimos a buscar ayuda de las hermanas Valle, pero no encontramos a Karina ni a Paula; en cambio, la menor de ellas, Berenice, estaba presente, y sorprendentemente dispuesta a apoyarnos con esta nueva y desarticulada idea, con la prerrogativa de terminar pronto, puesto que en unos días más, todas ellas tomarían unas largas vacaciones. Así pues, pusimos en marcha el motor de producción y comenzamos a tirar las escenas que compondrían este corto. Llegamos al que en ese entonces creíamos un buen final, y nos pusimos a pensar en cuál sería la forma de hacer lucir espectaculares estas tomas dejando de lado la historia que nos ocupaba. Así, durante la post producción, mirábamos emocionados el efecto visual que pudimos conseguir pero, al final nuestra historia era una anécdota vacía y sin un final satisfactorio. Y qué problema, pues cuando decidimos grabar otro final, no había una fecha en que coincidiéramos con Bere, así que comenzamos a lanzar ideas que devinieran en un final más o menos aceptable, pero todas eran absurdas y no hacían más que demostrar que no habíamos tenido una buena producción, así que decidimos comenzar de nuevo, pero se nos presentó otra oportunidad con el "meteorito en salsa verde" -del cual hablaremos en una próxima entrega- "Meteorito..." nos tomó mucho tiempo de nuevo, y una vez terminado, volvimos a la caza de una oportunidad para retomar la idea del agua mala, pero Bere ya había cambiado mucho físicamente, y la historia seguía sin un buen final. Así, este corto quedó como muestra de nuestras habilidades técnicas en ese entonces, oportunidad que nos inventamos para construir una narración extraordinaria a partir de lo cotidiano, un recordar nuestros cada vez más difusos anhelos adolescentes que nos lanzaban a un encuentro con lo fantástico apenas quedarnos solos.
Qué disfruten.

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