Una perspectiva detras de cámaras

Hace unos días, mandamos una serie de correos electrónicos promocionando este espacio como una forma de hacernos de liquidez para continuar en este andar audiovisual. Algunos han respondido visitándonos -gracias a ellos- y otros, como el camarada Oniwako, nos reclama que la promoción de este espacio esta centrada en un texto dejado hace meses, es cierto, una disculpa por ello. Sin embargo, este incidente sirve para exponer un punto un tanto insidioso en este oficio, y es el del tiempo cinematográfico, no aquel que transcurre frente a la pantalla, si no el que esta detrás de las cámaras, el nuestro, el ir y venir de todos los días. El alba despunta, veinte millones de personas económicamente activas toman rumbo a sus respectivos trabajos, la temperatura es de apenas unos grados centígrados arriba de cero; al mediodía se esta en diecinueve y se espera que llueva por la tarde, pero no es nada seguro; sin embargo, la jornada continua como de costumbre y a la hora usual de salida, las calles se atiborran de almas de camino de regreso a casa, donde una vez que llegan encenderan el televisor en busca de un efímero consuelo y/o distracción; los puestos de garnachas se llenaran a la hora de la cena, los apetitos se saciaran de extraña manera, las puertas se cerrarán con llave y las calles se quedaran vacias una vez más, y así, sucesivamente, sin importar los sinos de cada oficio, cada día hay que atender al rito para satisfacer una necesidad particular –propia o de familia- y en este aspecto no hay vuelta de hoja, hay que seguir o joderse, donde lo segundo es más fácil que lo primero.
Seguir implica dejar algo de lado para poder avanzar satisfactoriamente en aras de llenar aquellas necesidades del cotidiano antes mencionadas, ahí es donde vertimos la mayor parte de nuestros días a manera de algunos trabajos -muchos de ellos absurdos, otros un poco más interesantes- que dejan para pagar las cuentas. Y sin embargo, dentro de estos absurdos, hemos encontrado algunas oportunidades para seguir en el hacer cinematográfico, con sus respectivas limitantes.
Qué problema el de producir por encargo, más en esta época tan llena de espectaculares animaciones en 3D, y en este pais lleno de clientes clamando por una solución lo más sencilla –y barata- posible, pero sin escatimar en esfuerzoz por parte del equipo de producción que suele ser de una o dos personas a lo más. Dentro de este panorama, es un oasis encontrar encargos en donde, a pesar de las restricciones de tiempo y de presupuesto –por supuesto- uno pueda proponer soluciones fáctibles visualmente hablando, y significativas, con respecto a aquello que se espera de uno.
Hace algunos años, por intermedio de un amigo, conocí a un hombre con altas pretensiones cinematográficas en busca de alguién que pudiera hacer un video clip, regalo de cumpleaños para su esposa, que dijera, en el tiempo que dura los acordes de una canción, todo lo que su mujer, y la familia que han formado, le significan. Tal proyecto se aparece tentador en primera instancia, y se acepta sin pensarlo mucho, ya despues, entrados en el problema de encontrar un banco donde cobrar el cheque que te dieron como adelanto, te da tiempo de pensar en el vardadero problema de este tipo de proyectos: la empatía, particular, única, e indivisible. Uno, necio y empático, construye largas marañas y más enredadas explicaciones respecto de lo que siente por otro. Imagínense que problema el hablar de sentimientos que uno reconoce, pero que son enteramente ajenos por tratarse del sentir de otro con respecto a otro. La única forma de resolver tal conflicto –el sentir aunado a los gustos particulares de cada parte- es construyendo un canal de comunicación muy estrecho entre guionista –y productor- y director, para que las imágenes en pantalla no sean extrañas al sentir de ambos y puedan, a su vez, resonar en el sentir de aquella mujer a quien este esfuerzo fue hecho. Un mes completo tomo realizar este trabajo, donde tres de aquellas semanas se ocuparon en charlar –a la vez que se producía- de todas aquellas posibilidades contenidas en este video. No estan todas –como siempre- y debimos dejar de lado muchas cosas debido a la cercania de la fecha a celebrar, sin embargo, este es el encargo más completo que hayamos realizado puesto que logramos conciliar nuestras ideas con las del productor sin caer en las complacencias para quien paga.

Disfruten.

Comments

Anonymous said…
Saludos, otra vez!
Tienes toda la razon, en parte es una lata interpretar a los demas o no tanto como una molestia, pero siempre llegar a un acuerdo sobre que tantas cosas te encantaria decirle en un par de minutos a aguien querido, es un reto y darle forma adecuada otro mas!
Ahora quiero imaginarme la otra parte: ella al ver ese video, porque finalmente va dirigido a sus memorias y a que este amigo le cuente "eres mi dama".

Muy padre trabajo, emotivo!
Hasta pronto.
Anonymous said…
Auch!.... Se me olvida que no tengo Blogger :-s

Laura = No anonima

;-)
Efe said…
Qué tal Laura.
Ese intercambio de ideas, ese decidir qué es lo adecuado para decirle todo a otra persona en unas cuantas secuencias, es la parte retante -y satisfactoria- del trabajo.
Ella, me enteré despues, quedó encantada.
Un abrazo.

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